VALDES CREEK CALETA VALDES |
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La Caleta Valdés es una de las formaciones geológicas costeras más espectaculares de la Patagonia tanto por su característica paisajística como por la fauna y flora. Es una caleta de 35 kilómetros de longitud con dirección N-S paralela a la costa externa de la Península Valdés. Está ubicada entre los paralelos 42º 15' y 42º 30' de latitud sur, y entre los meridianos de 63º 30' y 63º 37' de longitud oeste. Desde el punto de vista fisiográfico (forma geográfica) el área corresponde a un sistema de cordones litorales cubiertos por un tipo de vegetación de estepas arbustivas y herbáceas. Estos cordones formados por ascensos leves de la costa se extienden a menos de 20 metros sobre el nivel del mar. Entre cada cordón quedan encerradas una serie de lagunas temporarias de forma oval cuyo eje mayor es paralelo a los cordones. Estas lagunas se inundan durante las épocas de lluvia, lo que brinda una posibilidad de bebida para la fauna silvestre. La caleta está formada por una cala (parte de agua que corre paralela a la costa, de 35 km de longitud y entre 100 y 300 metros de ancho), y una espiga de la misma longitud, pero entre 50 y 2000 metros de ancho. Esta espiga, también llamada cordón externo se va ensanchando hacia el norte, donde se han formado una serie de islas y áreas deprimidas húmedo salinas. Daniel Pérez Martínez (uno de los autores de esta página Web), fué el primer investigador en realizar un relevamiento total de la caleta Valdés. A partir de su trabajo se determinó la existencia de islas internas con formas, fauna y flora totalmente desconocidas hasta 1991. Las islas Pingüino, Guanaco, Santamaría, Chica, Revolver y Pescador son las más importantes en tamaño, y nunca han sido sometidas a pastoreo. En la tabla siguiente se muestran las características generales de todas las islas. Las islas y la cala tienen otra característica importante desde el punto de vista geológico, ya que se encuentran diferencias de miles de años de formación entre algunas islas y el continente. La boca de entrada de la caleta tiene una dinámica muy fuerte ya que la gran cantidad de agua que entra y sale debido a las mareas, produce cambios muy significantes de temporada a temporada en la geografía final de la espiga. |
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La espiga y las islas, contienen grandes grupos de guanacos, maras, armadillos, choiques, zorros y otros mamíferos, así como águilas, halcones, lechuzas y otras aves terrestres. Las aves marinas son muy importantes, en la Isla Pingüino se encuentra una colonia de nidificación de pingüinos de magallanes (8000 nidos aprox.), los que se suman a las colonias o núcleos de nidificación ubicados en la costa externa de la caleta (10000 nidos aprox.) y los de la caleta interna (costa este frente a la cala) de unos 1000 animales. En la isla pingüino existen otras especies que nidifican en la primavera: garza bruja (Nycticorax nycticorax), pato vapor (Leucocephalus sp.), ostreros (Ostralegus sp.), chimango (Milvago chimango), allí nidifican pingüinos, gaviotas, garzas, ostreros y varias especies de patos. En algunas islas y en la costa exterior, en la primavera y verano se encuentran apostaderos de elefantes marinos del sur, mientras que, tanto en la cala como en la costa exterior, se ven ballenas, lobos marinos y orcas. Los reptiles son muy abundantes, especialmente las lagartijas del género Liolaemus que presentan una coloración muy conspicua durante la primavera y el verano. Un reptil muy abundante en esta zona en especial, es la serpiente Yarará Ñata (Bothrops ammodytoides). Esta especie es venenosa (veneno de acción necrosante), es más bien tímida pero si se la disturba o molesta tocándola o agrediéndola puede morder al atacante. En la zona se encuentra veneno antiofídico, se debe identificar a la serpiente sin tocarla, recurrir al guardafauna y dirigirse hacia el centro asistencial de Puerto Pirámide o Puerto Madryn. Es aconsejable no tocar la herida ni poner torniquetes, solo se debe actuar con calma. La longitud de esta especie no supera los 60 cm., tiene una cabeza triangular que se destaca nítidamente del cuello y un hocico destacablemente respingado (que le da su nombre). El color es generalmente castaño claro, dorso con manchas irregulares castaño oscuro alternandas, que a veces se unen formando una banda longitudinal en zig-zag.
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| Los primitivos pobladores de la península fueron los indios Tehuelches, y fueron los primeros humanos que utilizaron la Caleta Valdés para realizar cacerías de guanacos, choiques y para la pesca y extracción de mariscos. Caleta Valdés quizás fué vista por primera vez por Hernando de Magallanes cuando este descubrió la Península Valdés y el Golfo Nuevo en 1520. Luego fué reconocida en 1778 y recorrida hasta 1810, por los pobladores del Fuerte San José y las Fuentes de Villarino. Entre 1700 y 1800 pasaron varias expediciones, pero los primeros en realizar una cartografía un poco más detallada en 1779 fueron los integrantes de la expedición de Alejandro Malaspina. y luego una expedición al mando de Juan Martínez de la Concha y José de la Peña, en 1895 a bordo del bergantín Nuestra Señora del Carmen, realizan una descripción final de la misma. En la década del 70 cuando se realizan las reservas faunísticas de la Península Valdés, se construye un edificio en Punta Bajos, ubicada en el medio de caleta, pero por tecnisísmos y políticas de manejo la misma no es utilizada y se abandona definitivamente. En 1991 se realiza un estudio de impacto del turismo sobre el comportamiento del elefantes marinos en Punta Cantor. Los resultados de este trabajo sugieren un aparente disturbio en determinados horarios cuando la afluencia del turismo es muy alta en el apostadero donde se realizan el avistaje. Los funcionarios de turno en la provincia del Chubut, toman la decisión de construir una nueva reserva ( a 20 km de Punta Bajos y a 60 km de la reserva abandonada de Punta Delgada). Se construye un edificio en el mejor punto panorámico para vivienda del guardafauna, sanitarios y un almacén de venta de golosinas y gaseosas. (de propiedad privada). El destino de esta reserva es tan impredecible como impredecibles son las ubicaciones geográficas de los apostaderos de lobos o elefantes marinos. En 1993 se realiza por primera vez un mapeo detallado de la caleta, sus islas, fauna y flora (Daniel Pérez Martínez, autor de esta página). |
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| La Caleta Valdés y sus islas pueden ser vista desde el camino que une a Punta Cantor con Punta Norte (vea mapa de Península Valdés). La boca de la caleta tiene un punto panorámico muy bueno desde el mismo camino (hay que tener la precaución de no acercarse demasiado a los acantilados, ya que estos están sujetos a derrumbes periódicos). Hacia el sur de la boca se encuentra la Reserva Faunística Provincial de Punta Cantor desde donde se puede apreciar la cala y la espiga, así como la boca de entrada. Esta reserva es excelente para observar elefantes marinos, zorros y peludos.
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Desde el punto de vista florístico, esta región ha sido caracterizada como una estepa arbustiva de Schinus Polygamus (Molle) y Lycium chilense (Piquillín), con una cobertura total del 40 %. Las hierbas dominantes son las Stipa tenuis, Stipa neaei, Stipa speciosa y Stipa humilis, pero existen otras especies acompañantes como la Poa ligularis y el Plantago patagonico. Daniel Pérez, realizó su seminario de licenciatura en esta región, y determinó que en realidad la zona puede subdividirse en un mosaico formado por 7 tipos de unidades ambientales en donde se pueden encontrar las siguientes especies: Schinus johnstonii, Atriplex sagittifolium, Chuquiraga avellanedae, Ephedra ochreata, Suaeda divaricata, Chuquiraga erinacea, Cyclolepis genistoides, Aphanostelma candolleanum, musgos y líquenes no identificados. Las islas de la Caleta Valdés tienen una característica muy importante: son uno de los únicos sitios en la Patagonia donde jamás se introdujo ganado ovino. No existen áreas naturales conocidas en la Patagonia (que no hayan sido excluidas por medios artificiales, a modo de clausuras) en donde no se introdujera ganado ovino. Esto es importante porque estas islas representan por lo tanto relictos prístinos de las unidades ambientales representantes de la Península Valdés. Las comunidades vegetales de las islas deben ser tomadas en cuenta para su conservación.
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