PUNTA DELGADA

PUNTA DELGADA

NARROW POINT

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Geography Wildlife History Watch? Plants

Geography

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Punta Delgada está ubica en el extremo sudeste de la Península Valdés. La región está dividida en ambientes de meseta y costeros. Se accede por vía terrestre desde Puerto Pirámide o desde Caleta Valdés. Se puede observar la costa desde la punta misma Punta Delgada hasta la Caleta Valdés ya que el camino se dirige paralelamente a la línea de costa. En Punta Delgada no hay reservas de fauna, sino un complejo de hotel y restaurante que tiene a cargo la custodia del lugar. 

  El ambiente de meseta tiene altitudes bajas combinadas con declives poco marcados, solamente interrumpido por la presencia de pequeños cerros o lomadas de escaso realce afectados por erosión diferencial. Las mayores alturas se encuentran un poco más al sur en Morro Nuevo que alcanza una cota de 80 msnm. El cuerpo de la meseta se halla formado por los sedimentos marinos cubiertos por depósitos aluvionales y eólicos. Este ambiente está fuertemente modelado por escurrimiento de las aguas superficiales y por acción eólica. Al existir escasas precipitaciones (200 mm), la hidrografía presenta una red de drenaje pobremente desarrollada, representada por arroyos temporarios, desaguando en las numerosas cuencas cerradas existentes, los cuales forman el nivel de base local, dando un drenaje de tipo "endorreico". Fuera de las épocas de lluvias intensas, el agua se infiltra en el suelo erodados por el viento, evaporándose el resto y por lo tanto no forma cauces definidos. En los bordes de la meseta se forma una red hidrográfica mejor desarrolllada, representada por los cañadones litorales de tipo paralela o subparalela. El origen de estos cañadones es debido a las sucesivas fases de levantamiento cuaternarios que dieron lugar a un relieve positivo, produciéndose un desequilibrio en el nivel de base original.

  La acción eólica es el proceso dinámico de mayor intensidad en la actualidad, las características de su relieve chato, con desniveles poco marcados crean las condiciones adecuadas para generar viento de considerable velocidad y frecuencia. Esta acción eólica es manifestada por la presencia de grandes acumulaciones de médanos; favoreciendo su formación; la granulometría del material originario, la velocidad de los vientos de cuadrante oeste-este, la ausencia del suelo y la escasa cobertura vegetal.. Los grandes médanos que tienen un efecto devastador tienen varias formas: a) Médanos antiguos: tienen formas alargadas en sentido del viento predominante de mayor velocidad W-E y NW-SE. Estos cordones están formados sobre un piso arcilloso resistente a la erosión, desarrolan un relieve escasamente ondulado, cubierto por una vegetación del tipo estepa árida. Donde este tapiz arenoso está cubierto por los médanos móviles, se observa un zócalo calcáreo entre ambos de espesor variable, no pudiendo determinar su extensión y continuidad. La frecuencia de este material calcáreo nos estaría indicando un posible cambio climático existente entre ambas unidades. A este tipo de acumulaciones eólicas se las ha considerado como formas residuales pertenecientes a períodos más antiguos.  b) Médanos vivos: Se hallan formando colonias donde cada individuo integrante de la misma adopta formas irregulares en un principio, hasta formar el típico - barchan - o media luna, agrupándose en colonias en forma de grandes arcos con la conveccidad del lado del viento predominante, el diámetro oscila entre 2 y 4 km o más. Hacia el este, estos barchanes tienden a transformarse en médanos longitudinales, por un cambio de la dirección de los vientos del W-E a NW-SE.  c) Relieve de acumulación areno-eólica: De escaso espesor en partes llegando hasta 40 cm., formando la cubierta superficial de la meseta al norte de las Salinas Grandes y Chicas, asentándose sobre el piso arcillo calcáreo.

El ambiente costero está representado por la costa externa de la Península frente al Océano Atlantico. Los accidentes costeros tienen sus orígenes en los procesos de erosión y deposición que han actuado en ella, dependiendo de la tectónica regional, naturaleza de las rocas; disposición y estructura, clima y altura  media de las olas. En Punta Delgada se encuentran accidentes costeros producidos por la erosión marina, dado por la frecuencia de grandes acantilados recortados en sedimentos de Entrerriense, resultado del levantamiento general ocurrido a lo largo del cuaternario. La altura de los mismos alcanza a 80 metros, en Morro nuevo disminuyendo paulatinamente hacia el norte de acuerdo a las características topográficas del área. El proceso erosivo de estos acantilados es muy activo por las características litológicas de sus sedimentos, aportando material para la formación de médanos. Otro rasgo encontrado en este lugar, son las ersosiones marinas representadas como terrazas de erosión ubicadas en la base de los acantilados, presentando un piso de superficie desgastada.

  El clima en Punta Delgada en febrero (el mes más cálido) tiene una temperatura media de 17.4º C mientras que el período libre de heladas es de 6 meses, de octubre a abril . Los promedios de lluvia anual son 250 mm, y los promedios de evapotranspiración son 680 mm, de lo que se deduce según la clasificación de la UNESCO (precipita-ción/evapotranspiración > 0.20 y < 0.50), que la región está clasificada como semiárida. La humedad relativa varía durante el año con una media de 67%, con máximos de 73% en junio y julio y un mínimo de 62% en diciembre. Los vientos corren predominantemente del sur y suroeste, con promedios de velocidades mensuales de 15 km/h

Wildlife

 

Al ser una zona con vegetación predominantemente herbácea, se encuentran con relativa facilidad algunos grupos de choiques . Es muy común ver zorrinos y peludos y algunas aves terrestres (lechucita pampa, chorlo cabezón, dormilonas, jilgueros, camineras, yales, etc.). Existe una baja probabilidad de observar guanacos ya que estos eligen áreas con cobertura de arbustos altos y terrenos más escarpados. Las maras son fácilmente distinguibles especialmente en temporada de reproducción.  

La fauna costera es muy variada. Es un apostadero muy importante de elefantes marinos que se encuentran en grandes densidades tanto en temporada de muda como de reproducción. Hay algunos apostaderos de lobos marinos de un pelo bajo los acantilados, que pueden ser visto desde la meseta y no tienen acceso desde la playa. Las aves marinas no tienen colonias de reproducción en ese lugar, pero pueden ser vistos grandes grupos de gaviotines en las restingas y algunos nidos de ostreros en la playa. En días de viento es muy probable observar distintas especies de petreles y albatros. En el mar es probable ver macaes, patos, y gaviotas. Cerca de los apostaderos de elefantes y lobos se pueden observar palomas antárticas alimentándose de placentas o animales muertos y gaviotas australes comiendo fecas de mamíferos marinos.

History

 

Punta Delgada fué a principios de siglo uno de los lugares de la Península Valdés donde se realizaban las matanzas de lobos y elefantes marinos. Un poco más al norte, entre la Caleta Valdés y Punta Hércules se hunde en 1909 el vapor Presidente Roca. En la década del 50 se construye el único faro de la península y luego comienza a funcionar una escuela de la Marina Argentina destinada a la enseñanza del mantenimiento de faros y otras destrezas del arma. Funciona durante algunos años al igual que el telégrafo que estaba ubicado en el mismo predio y luego se abandona.

   Respecto a la reserva, esta fué creada el 29 de setiembre de 1967, constituyéndose como la primera en su tipo en la Península Valdés y como una pionera en Argentina y Sudamérica. Su creación fué un decisión muy acertada desde el punto de vista de la conservación de especies, ya que todas las que nidifican allí están en aumento poblacional.

  En 1986 los empresarios turísticos de la ciudad de Puerto Madryn G. Paats y E. Prado, firman un convenio con la Armada para el mantenimiento del lugar, renuevan todas las instalaciones y emplazan un hotel y restaurante. A partir de allí el lugar se convierte en uno de los centros turísticos más exclusivos y renombrados de la Península Valdés.

El hundimiento del Vapor Presidente Roca

Los relojes marcaban las seis de la mañana del 18 de febrero de 1909 a bordo del barco Presidente Roca. Casi todo el mundo dormía, con exepción del personal de guardia y los mozos del comedor que poco antes habían empezado a preparar el desayuno. Aunque nadie puedo establecerlo fehacientemente, parece ser que el calentador "Primus" que se utilizaba cayó al piso de la cafetería de pasajeros y el combustible que contenía se derramó e incendió. Las llamas pronto se propagaron a la estructura de madera.  La tragedia se había desencadenado...

 El Presidente Roca había sido construido en los astilleros ingleses de Raylton Dixons en 1896 por cuenta de la Hamburg Ship Line, que con el nombre de Maceio lo destinó a cubrir la ruta hasta la costa del Brasil. Medía 290 pies de eslora, 41.2 de manga y 23.6 de puntal, y desplazaba 1986 toneladas.  Después de 6 años de atender esa línea fué incorporado al servicio de cabotaje en la costa Patagónica con su nuevo nombre. Desde entonces hasta la mañana fatal había realizado 23 viajes, todos los cuales, pese a que en más de una oportunidad tuvo que enfrentar recios temporales habían culminado con felicidad.

El Roca había partido de Tierra del Fuego a principios de febrero, para estar en Río Gallegos el 8, en Santa Cruz el 10, en Comodoro Rivadavia el 15, en Camarones el 16, y en Puerto Madryn el 17 por la noche. Su carga consistía en 5722 rollizos y tablones embarcados en Tierra del fuego, y 4195 bultos de lana, de los cuales 2128 provenían de Punta Arenas.

Al salir de Puerto Madryn con rumbo a Buenos Aires el pasaje estaba completo, formado por familias que regresaban del sur con sus hijos estudiantes, trabajadores rurales, y varios ex presidiarios liberados de la carcel de la Isla de los Estados. En Puerto Madryn fueron muchos los pasajeros embarcados y que no habían sido registrados, por cuanto la necesidad de zarpar para llegar a Buenos Aires para las fiestas de carnaval, que se celebraban en esos días, hizo que se resolviera posponer esa tarea para la mañana siguiente.

El buque navegaba sin novedad, 12 millas al norte de la Península Valdés, entre Punta Hércules y Punta Cantor, cuando estalló el incendio frente a una costa de barrancas altas, a pique sobre el mar, y con muchos bancos de arena y restingas. Sólo en contados puntos de esa costa algún sendero abierto por las ovejas, hacía posible ascender las barrancas.

Con el grito de fuego a bordo, noticia inmediatamente confirmada por la campana de alarma, el pasaje abandonó los camarotes y, a medio vestir, se dirigió al único pasillo que llevaba a cubierta. Gracias a la serenidad del capitán Ferdinando Weiss, al comisario Santiago Farrell, y el primer maquinista, y a la dotación de botes, lanchas y lancha a vapor con que contaba el buque, se pudo encarar el salvamento, pués aquella muchedumbre aterrada y que por lo mismo no procedía con el mínimo de calma necesaria, causaba una dramática confusión.

 

Muchas personas, enloquecidas por el terror, se lanzaron al agua y perecieron ahogadas. Las llamas entretanto invadieron el pasillo y el departamento de máquinas haciendo más angustiosa la situación. La serenidad, el terror, el heroísmo y la miseria humana se entremezclaron por doquier. La confusión causada por los gritos de hombres y mujeres y los disparos de armas de fuego se agravó al trascender la posibilidad de que estallaran las calderas. Mientras, los marineros y los pasajeros de tercera luchaban a brazo partido ante las lanchas y botes salvavidas que estos últimos querían ocupar a toda costa, sin el menor sentido de la seguridad.

No obstante la confusión reinante se intentó combatir el incendio, pero éste había cobrado un incremento tal que ya amenazaba hasta los elementos de salvamento, por lo que hubo que abandonar esa tarea y tratar de organizar la evacuación de la nave. La marinería, a las órdenes del contramaestre, se agrupó a proa y los restantes hombres, con el capitán a popa, mientras una barrera de fuego se interponía entre ambos contingentes. El alistamiento de los botes fué una tarea interminable, pués ya estaban llenos en exceso. El pedido de que los desocuparan para posibilitar su descenso, se contestaba con insultos y amenazas. Muchos esquiladores habían embarcado hasta sus bultos y baúles y no atendían a los pedidos de que los dejaran. Una especie de locura colectiva se había apoderado de todos y, en lugar de bajar, los que aún no habían podido subir a los botes pugnaban por hacerlo. Fué así como el exceso de carga cedió uno de los pescantes de un bote y más de 80 personas que estaban en su interior cayeron al agua. El bote arrastró en su caída a muchos otros que se habían asido a los cabos.

La confusión aumentaba por momentos, pese a lo cual un grupo permaneció quieto y relativamente tranquilo sobre cubierta lo que facilitó que pudiera salvarse. La contrapartida de esta actitud serena fué dada por otros pasajeros, uno de los cuales se suicidó de un balazo mientras que otro lo hizo infiriéndose una puñalada tan terrible como su pánico.

 

En tanto, el capitán Weiss, para alentar en los demás una actitud serena fumaba su cigarro de hoja y, revolver en mano, daba las órdenes, mientras dos señoras inglesas, en medio de la barahúnda, contemplaban el espectáculo sin duda asustadas, pero sin demostrarlo, hasta que se dirigieron a un lugar apartado de la popa, y le dijeron al capitán que no se moverían de su sitio hasta que el se los ordenara.

El fuego completaba su obra destructora, que incluyó la correspondencia, la carga y los registros del barco, mientras los náufragos ofrecían un cuadro desolador. Por doquier se veían asomar cabezas de hombres, mujeres y niños que pedían socorro e, incluso, eran rechazados cuando pretendían tomarse de los botes. Las maderas y cualquier otro objeto que flotara servían para buscar la salvación, como en el caso de un inglés que montado sobre una tabla y utilizando sus brazos a modo de remos se impulsó hasta que fué recogido y pudo indicar, por haber sido administrador de una estancia cercana, los senderos que en medio de las barrancas permitieron llegar a la planicie.

Gracias a la ayuda de este singular personaje, los náufragos llegaron a tierra firme después de varias horas de penurias. Tras descansar y tratar de secar por lo menos algo de su mínima vestimenta, se dirigieron hasta un puesto en Punta Cantor, propiedad de un Señor Sanguinetti, distante casi una legua del lugar. Este hombre se ocupó de auxiliar a los desventurados pasajeros y en un galpón preparó asado para todos, mientras en la casa de la familia se atendió a los heridos, los niños y las mujeres.

Pero allí no cesarían las desventuras, pués los expresidiarios de un grupo de esquiladores descubrieron en el galpón dos barriles de vino y bien pronto estuvieron borrachos. Ante esta circunstancia se organizó una guardia armada para evitar ulterioridades.

El aviso del incendio del Roca fué radiado a otros barcos, que solo llegaron al lugar de la catástrofe tres días después. También por tierra se solicitó ayuda, y se enviaron chasquis para informar a las autoridades.

Después del almuerzo brindado por el señor Sanguinetti, con los recursos remitidos desde Punta Cantor, se trasladó a los náufragos a los galpones de esquila de la Estancia Valdés Creek, sobre la Caleta Valdés, donde se dió alojamiento y se distribuyeron ropas para los más necesitados. Allí transcurrieron tres días, hasta la llegada de los vapores Presidente Mitre, y Presidente Quintana. El primero embarcó a los náufragos y los atendió hasta la llegada a Buenos Aires. La tragedia, según los cálculos hechos por el comisario Farrell, había cobrado más de 100 víctimas. Los restos del barco fueron

deshuesados algún tiempo después, parte de la maquinaria y algunas piezas importantes de bronce, hierro y madera.

Hoy, después de casi 90 años de su hundimiento todavía se ve parte de su proa emergiendo del agua. En las mareas bajas se puede acceder caminando hasta las calderas y las costillas del casco.

Watch?

Es el mejor sitio para observar los elefantes marinos en cualquier temporada. Para hacerlo debe pedir autorización en el complejo hotel Faro de Punta Delgada y luego bajar por una escalera hacia la playa (debe estar acompañado por guías de turismo o personal especializado del hotel). Es muy aconsejable ver hacia el norte las loberías desde los acantilados y especialmente las playas y acantilados de Punta Hércules y Playa Barco Roca. Las estepas herbáceas son un buen lugar para avistar choiques, zorrinos y algunas aves terrestres.

Plantas

 

  En la zona se encuentran dos unidades ambientales desde el punto de vista florístico, mezcladas y formando una especie de mosaico. Una unidad es una estepa herbácea de Piptochaetium napostaense, Stipa tenuis y Plantago patagónica. En esta unidad se encuentra un estrato arbustivo con una cobertura del 15 % y una altura de 50-200 cm dominado por Chuquiraga avellanedae y acompañado por Schinus polygamus, Lycium chilense y Discaria americana. El estrato subarbustivo tiene una cobertura del 5 % y una altura de 10 cm, formado por Paronychia chilensis, Hoffmanseggia trifoliata principalmente y Baccharis melanopotamica y Tetraglochin caespitosum. Por último el estrato herbáceo que cubre entre el 40 y 50 % de esta unidad tiene una altura de 20 cm y está formado principalmente por Piptochaetium napostaense, Stipa tenuis y Plantago patagonica, acompañados por Bromus unioloides y Schismus barbatus.

  La unidad restante que forma el mosaico con la anterior es una estepa arbustiva-herbácea de Chuquiraga avellanedae y Stipa tenuis. El estrato arbustivo tiene una cobertura del 25 % y una altura entre 50 y 60 cm promedio. Los arbustos dominantes son Chuquiraga avellanedae y sus acompañantes son Schinus polygamus y Lycium chilense. El estrato subarbustivo tiene una cobertura muy baja entre 0 y 5 % con una altura de 10 cm, y está dominado por Hoffmanseggia trifoliata, acompañada por Paronychia chilensis y Perezia recurvata. El estrato herbáceo tiene una cobertura entre 10 y 25 % con una altura de 10 cm dominado por Stipa tenuis, Piptochaetium napostaense, Poa ligularis y Stipa longiglumis.

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