Archeopteryx

PALEONTOLOGIA

Evolucion paleoambiental de la patagonia

Evolución de la vida en la tierra

Era Paleozoica Era Mesozoica Era Cenozoica
Era Paleozoica

 

  Durante la primera parte del Paleozoico (Cámbrico, Ordovícico y Silúrico), Sudamérica estaba unida a África, Antártida, Australia e India formando la masa continental de Gondwana que estaba separada por el mar de Norte América, Europa y Asia, que constituían bloques continentales independientes, ubicados en la franja ecuatorial.

  En ese momento la Patagonia probablemente haya estado cubierta casi completamente por las aguas. En el Devónico, América del Norte y Europa se unieron en un único bloque llamado Euramérica e iniciaron una lenta deriva hacia Gondwana, con la cual comenzó a fusionarse en el Carbonífero. Gondwana en ese momento se encontraba ubicada sobre el polo de rotación con lo cual una gran parte de las tierras estaban cubiertas por gruesos mantos de hielo.

  Ya durante el Carbonífero las condiciones climáticas eran muy cálidas y húmedas. El sustrato estaba permanentemente anegado y abundaban los pantanos. En el período Pérmico, Euramérica se fusionó finalmente con Gondwana, formando el supercontinente Pangea. Recién a fines de este período, los anfibios y reptiles que se habían originado en Euramérica en el Carbonífero comenzaron a dispersarse hacia Gondwana.

  Si bien la mayoría de los organismos experimentaron grandes radiaciones adaptativas durante este período, hacia fines del mismo se produce la primera gran extinción masiva. La vida marina experimentó una crisis con la extinción gradual de trilobites, gran parte de los integrantes del fitoplancton, braquiópodos, nautiloideos, briozoos, cnidarios y equinodermos. Sin embargo en los continentes las condiciones eran favorables para la vida.

 

Era Mesozoica

 

  Durante el período Triásico los continentes estaban unidos formando el supercontinente de Pangea. Por tal motivo los animales existentes eran protagonistas de grandes movimientos migratorios, de forma tal que la fauna mundial era bastante uniforme. Una situación similar ocurría con la flora de la época. El clima durante este período era de carácter subtropical húmedo, y la temperatura mundial era uniformemente cálida, aún en altas latitudes. Para ese momento las capas de hielo se habían derretido ya que los Polos estaban ubicados sobre el océano. Aproximadamente en el Jurásico medio se fragmenta el supercontinente de Pangea cuando el mar de Tethys se expandió hasta alcanzar el océano Pacífico. Esto originó 2 grandes masas continentales, Gondwana constituida por América del Sur, África, India, Antártida y Oceanía: y Laurasia formada por América del Norte, Europa, Asia y la región Ártica.

  El clima durante el Jurásico fue aún más húmedo que durante el Triásico y las condiciones cálidas se extendían inclusive hacia los polos. En la porción continental correspondiente a la Patagonia el vulcanismo era muy intenso. Este evento se atribuye a la subducción de la placa del Pacífico bajo la placa sudamericana. Debido a esto la Patagonia Central y oriental, incluyendo la plataforma continental fueron cubiertas por cenizas volcánicas y lava. El intenso calor que se acumuló bajo la corteza terrestre, producto del magmatismo originado por el choque de las placas, ocasionó que la corteza gondwánica se debilitara y terminara por fracturarse en diversos bloques. En Patagonia, durante el Jurásico el mar avanzó desde el oeste dando lugar a un mar epicontinental de aguas someras y cálidas donde abundaban los arrecifes.

  A principios del Cretácico, Sudamérica comenzó a separarse de África y el agua de los océanos circundantes llenó tal espacio originando un estrecho océano Atlántico. Finalmente en el Cretácico superior se produjo el cierre del Mar de Tethys en la región caribeña a causa de la deriva hacia el norte de Sudamérica. Este movimiento generó un arco de islas volcánicas que posteriormente actuarían como vías de dispersión faunística entre ambos continentes. Durante este período ocurrió un ascenso global en el nivel del mar. La Patagonia austral, en la región occidental quedó cubierta por las aguas, pero las regiones central y oriental permanecieron emergidas. En estas regiones el clima era muy cálido y húmedo. Para esta época el límite entre el clima subtropical y templado se encontraba mucho más cerca de los polos que en la actualidad, con lo cual en estas regiones las temperaturas eran bastante benignas. Un evento crucial de este período y que modificó completamente el paisaje respecto a épocas anteriores fue la aparición de las Angiospermas (plantas con flores).

  Si bien la separación de Laurasia y Gondwana ocurrió aproximadamente en el Jurásico medio, recién a comienzos del Cretácico se comenzaron a sentir los efectos biogeográficos de la separación de los continentes. El largo período de aislamiento ocasionó que tanto en Laurasia como en Gondwana se desarrollaran comunidades completamente diferentes, donde tanto las plantas como los animales estaban representados por grupos con un elevado grado de endemismo. En la transición Mesozoico-Cenozoico se produce una marcada caída en la temperatura. América del Sur y del Norte estaban conectadas a través de una cadena de islas ubicadas en la placa del Caribe y que en la actualidad constituyen América central. A través de esta vía pudieron ocurrir intercambios faunísticos en un sentido u otro sentido entre ambas Américas.

 

Era Cenozoica

 

  Durante el Paleoceno las condiciones ambientales habrían sido muy favorables, con un clima cálido y con abundantes precipitaciones, pero con una ligera estacionalidad climática. Hay evidencias de que la vegetación era abundante, con bosques subtropicales y extensas sabanas. El territorio era de suave pendiente, con numerosos cuerpos de aguas someras que podrían representar lagunas o estuarios del mar. La cordillera de los Andes, si bien comenzaba a insinuarse, no constituía una barrera contra los vientos húmedos del Pacífico.

  En Patagonia el clima era cálido subtropical. El paisaje estaba dominado por bosques muy extensos donde las principales plantas de los períodos anteriores estaban muy diversificadas y las recién aparecidas angiospermas comenzaban a abrirse paso. En el Eoceno se produjeron fluctuaciones en la temperatura, pero el clima no dejó de ser cálido tropical a subtropical, con abundantes precipitaciones. La vegetación se vuelve más arbustiva, sin embargo las coníferas y angiospermas dicotiledóneas eran aún abundantes. El territorio constituía una extensa llanura donde se desarrollaban cuerpos lacustres de aguas someras y profundas.

  A mediados del Eoceno se produjo un cambio climático sustancial; el clima se volvió más templado. El terreno se elevó y se vio más afectado por la erosión, con lo que el paisaje se volvió algo quebrado. A fines del Eoceno se produjo una brusca caída de la temperatura de las aguas del mar epicontinental, relacionada con la primera etapa de congelamiento del mar antártico, aunque la calota de hielo aún no se desarrollaba. Esto provocó un ligero descenso en la temperatura en el continente, que se registra en la vegetación de la época que estaba constituida tanto por elementos subtropicales y templado frío. El aislamiento de Sudamérica se rompió temporariamente a fines del Eoceno con el ingreso de roedores caviomorfos, cuando Sudamérica se desplaza hacia el norte y al chocar contra Norteamérica origina un arco de islas volcánicas en la zona del Caribe.

  A comienzos del Oligoceno las condiciones climáticas se deterioraron ostensiblemente. El clima era templado y la vegetación estaba constituida por sabanas arboladas y gramíneas. A mediados de este período los Andes centrales se elevaron formando un verdadero cordón montañoso con gran actividad volcánica. Simultáneamente se produce un brusco descenso en el nivel del mar, lo que debió exponer gran parte de la plataforma continental. A raíz de esto comienza a desarrollarse una leve deriva entre Tierra del Fuego y la Península Antártica que lleva a la apertura del Pasaje de Drake. A fines del Oligoceno el clima vuelve a ser cálido, y las aguas oceánicas profundas y superficiales vuelven a calentarse. Las condiciones en el continente eran benignas y las floras estaban representadas por bosques, sabanas arboladas y extensos pastizales. La plataforma continental estaba cubierta por un mar relativamente somero y de aguas templadas.

  En el Mioceno temprano el clima era muy cálido. La presencia de vertebrados corredores y pastadores indicarían un ambiente de praderas, con precipitaciones relativamente abundantes, que alternaban con ambientes de bosques cálidos. Para este momento se produjo una importante emersión en Sudamérica, como consecuencia de este fenómeno el mar epicontinental que bañaba la costa occidental sudamericana registró una leve regresión. Este fenómeno posibilitó en la región del Caribe, la dispersión de los coatíes hacia Sudamérica y megaterios hacia Norteamérica. En la Antártida las abundantes precipitaciones favorecen la formación de la capa de hielo. Hacia mediados del Mioceno el clima en Patagonia se volvió más seco y templado. Como consecuencia del período más intenso de orogenia andina comenzó la creciente desertización de la Patagonia.

  La elevación de la cordillera de los Andes produjo una "sombra de lluvias" a lo largo de su flanco oriental, bloqueando el paso de la humedad que acarrean los vientos del Pacífico. Al sur de los 40º S las condiciones al este de la cordillera pasan de ser bosques cálidos y húmedos a ser sabanas áridas y templadas por lo que se hacen predominantes los mamíferos pastadores y ramoneadores. El clima templado y seco en Patagonia favoreció un recambio de los tipos faunísticos, que precedió por mucho tiempo a la entrada de nuevos grupos de mamíferos provenientes de América del Norte. En la plataforma continental se desarrolló un mar de aguas cálidas, someras y cercanas a la costa. A fines del Mioceno, los cambios climáticos causados por el levantamiento de los Andes se vieron acentuados por el desarrollo del escudo de hielo antártico, lo que produjo un descenso en las temperaturas costeras y dio origen a corrientes frías (Humboldt y Malvinas) que se hicieron efectivas en la plataforma argentina alrededor de los 10 Ma. Consecuentemente con esto la fauna marina de las costas argentinas experimentó una migración progresiva hacia el norte.

  En el continente también se produjo un evidente desplazamiento de los distintos grupos de vertebrados hacia las condiciones más favorables existentes al norte de Patagonia. A partir del Plioceno el registro fósil pertenece casi exclusivamente a localidades que se encuentran fuera de Patagonia. En el norte del país existía un gradiente decreciente de humedad en dirección al oeste. En el territorio se desarrollaron las llanuras, con extensas praderas bajo un clima templado-cálido y húmedo. Ingresan provenientes de Norteamérica los mustélidos (hurones y zorrinos) y pecaríes. Posteriormente al elevarse las Sierras Pampeanas se produce una "sombra de lluvias" al este de las mismas, con lo cual se produjo la desertización de las áreas subandinas. A fines de este período se produce el Gran Intercambio Faunístico a través del recién emergido istmo de Panamá. Esta edad coincide con un deterioro en el clima e intercambios faunísticos en otras partes del globo. La emersión del istmo de Panamá, que comenzó hace 2,8 M.a. coincidió con un enfriamiento global, fenómenos de glaciación, un aumento en el gradiente térmico latitudinal, y un descenso en el nivel del mar. Generalmente se reconoce que los grupos de mamíferos implicados en el intercambio estaban adaptados a ambientes de sabanas. Justamente estos ambientes poco forestados, que fueron originalmente selvas cálidas y húmedas afectadas por las glaciaciones, sirvieron como "corredores" durante la época glacial, a través de los cuales se produjo el intercambio. Tales pasajes se encontraban en el flanco oriental de la cordillera y se extendían desde Argentina hasta Florida. Hacia Norteamérica emigran Roedores caviomorfos (puercoespines, capibaras) Xenartros (gliptodontes, armadillos, perezosos terrestres) y aves no voladoras. Desde Norteamérica y América central ingresan Artiodactylos camélidos (guanacos) y cérvidos (ciervos), Carnívoros félidos (pumas, gatos monteses), cánidos (zorros), úrsidos (oso de anteojos), Perissodactylos (caballos y tapires) y Proboscídeos (mastodontes).

  Durante los últimos 2 Millones de años (Pleistoceno-Holoceno) se produjo el descenso del nivel del mar hasta alcanzar el nivel actual. Hacia el fin del Pleistoceno ocurrió la extinción de los grandes mamíferos o "megafauna". El pico de estas extinciones ocurrió hace aproximadamente 12-10.000 años y en éstas desaparecieron grupos tales como los gliptodontes, megaterios, otros grandes xenartros herbívoros, litopternos, notoungulados, una gran variedad de perissodactylos, úrsidos, félidos, cérvidos y mastodontes (en total el 96% de la megafauna). La causa de las extinciones no se conoce pero pudieron ser causadas por la caza excesiva por parte del ser humano, cambios climáticos muy marcados y la combinación de ambos. Sin embargo parece que hubo un evento climático agudo entre los 8500 y los 7000 años.

  Este período de extinciones coincide con la entrada final de Roedores Sciúridos (ardillas) y Heterómidos (ratones mochileros), Lagomorfos (liebres y conejos) y Sorícidos (musarañas). En la región de Panamá y el Amazonas durante este período postglacial se originaron las selvas tropicales húmedas.

 

Datos del autor: La lic. Carla Riva Rossi, es oriunda de la ciudad de Resistencia, capital del Chaco. Realizó sus estudios universitarios en la Universidad Nacional de la Patagonia en la Sede Puerto Madryn. Realizó su tesis de licenciatura en aspectos paleontológicos de peces de la Patagonia. Actualmente se encuentra trabajando en proyectos de investigación relacionados a biología, ecología y paleontología de peces de la Provincia del Chubut. Este apunte fué extraido y modificado del Curso de Interpretación ambiental Tópicos y Temas de la Patagonia organizado por ZonotriKia en febrero de 1998 en la ciudad de Puerto Madryn.

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