Puerto Madryn 

 Invierno del 2001

pinmara.gif (2474 bytes)pingolo.gif (1467 bytes)        ESTANCIA SAN LORENZO      pinpiche.gif (2985 bytes)  pigull.gif (2423 bytes)

Ubicación y Descripción del campo

Manejo del predio San Lorenzo, una propuesta de uso sustentable entre los sectores público y privado en la Provincia del Chubut

Ubicación | Fisiografía | Vegetación y clima | Fauna | Paleontología y Antropología | Historia | Aspectos Socioeconómicos

Ubicación

La estancia  San Lorenzo está ubicada en el nordeste de la Península Valdés entre los paralelos 42° 04´ y 42° 10´ de latitud sur y entre los meridianos 63° 50´ y 63° 56´ de longitud Oeste limitando al norte con el Golfo San Matías, y al Este, Sur y Oeste con otros campos de propiedad privada. En la hoja de mapas se presenta el área total del predio con detalle de los alambrados existentes hasta el presente, huellas de ingreso a la estancia, huellas internas de uso ganadero, molinos para extracción de agua y ubicación del casco principal.  Tiene una superficie de 5.134 ha. con unos 4,6 Km. de costa (totalmente sobre el Golfo San Matías) formada por playas de canto rodado con (50%) y sin (40%) acantilados y en mucho menor proporción playas de sedimentos con restingas (menos del 10 %). 

Fisiografía

Fisiográficamente el área está ubicada en una zona intermedia entre los denominados cordones litorales marinos y los acantilados de ambiente marino. Los cordones que llegan desde Punta Norte están compuestos por costas en construcción cuya característica es la ausencia de acantilados y con amplias playas de canto rodado. Desde la Punta Norte, en la denominada ensenada Medina hacia el oeste (Golfo San Matías) comienza una zona formada por playas de arena interrumpida por acantilados de altura media. En el centro del campo sobre la costa se encuentran algunos médanos móviles frente a los acantilados.

Vegetación y clima

La vegetación de la zona está representada por una Estepa arbustiva-herbácea de Chuquiraga erinacea y Stipa tenuis. El estrato formado por arbustos tiene una cobertura del 40 al 70 % y una altura promedio de 80 cm formado principalmente por Chuquiraga erinacea y acompañado por Schinus polygamus.   Los subarbustos Acantholippia seriphioides, Baccharis darwinii y B. melanopotamica cubren menos del 5 % del suelo y tienen una altura de 10 cm. Estos subarbustos están acompañados por Hoffmanseggia trifoliata,  y Boopis anthemoides.  El estrato herbáceo cubre entre el 10 y 30 % del suelo, y tiene una altura de 10 cm. Está formado por Stipa tenuis, Hordeum euclaston, Stipa neaei, y Poa ligularis. Sobre la costa se encuentran cordones litorales vegetados de Salicornia ambigua, Stipa tenuis y Plantago patagonico. No existen registros climatológicos precisos para esta área en particular particular, pero del régimen de precipitaciones se desprende como un semidesierto frío. Los registros conocidos más cercanos corresponden a los datos de Punta Delgada: en febrero (el mes más cálido) tiene una temperatura media de 17.4º C mientras que el período libre de heladas es de 6 meses, de octubre a abril. Los promedios de lluvia anual son 250 mm, y los promedios de evapotranspiración son 680 mm, de lo que se deduce según la clasificación de la UNESCO (precipitación/evapotranspiración > 0.20 y < 0.50), que la región está clasificada como semiárida. La humedad relativa varía durante el año con una media de 67%, con máximos de 73% en junio y julio y un mínimo de 62% en diciembre. Los vientos corren predominantemente del sur y suroeste, con promedios de velocidades mensuales de 15 km/h.  Otros datos climatológicos de la Península son descriptos en el plan de manejo Área Natural Protegido Península Valdés, pero como en el caso de Punta Delgada son generales. Mayores estudios son necesarios en zonas circundantes a este campo para determinan en forma fidedigna las características de vientos, temperatura y precipitación.

Fauna

La fauna terrestre está compuesta por: guanaco (Lama guanicoe), choique (Pterocnemia pennata), peludo (Chaetophractus villosus), liebre europea (Lepus europaeus), mara (Dolichotis patagonum), copetona (Eudromia elegans), zorro gris (Pseudalopex griseus) y varias especies de aves terrestres entre los que se destacan el yal austral, comesebo, chingolo, jilguero austral, misto, diuca común, loica, calandria común, calandria real, ratonera común, canastero coludo, cachirla común, jote cabeza colorada. Aves marinas: petrel gigante, gaviota cocinera, gaviotín común, ostrero común, ostrero negro, chorlos (sin determinar), cormorán imperial, cormorán negro (biguá).  No existe una cuantificación absoluta o relativa para cualquiera de estos componentes. 

Anfibios: No hemos detectado su presencia. Reptiles se han detectado dos especies de Liolaemus, yarará ñata (Bothrops ammodytoides) y una culebra sin identificar. Invertebrados terrestres: sin determinar. Invertebrados marinos y peces: sin determinar.

La fauna costera está constituida principalmente por una colonia de nidificación de pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus) Existe un núcleo de nidificación de gaviota cocinera (Larus dominicanus) y algunos nidos de garza bruja (Nycticorax nycticorax) Para todas estas especies su presencia es desde septiembre hasta marzo. En la misma época hay apostaderos de reproducción de elefante marino del sur (Mirounga leonina), los que se repiten como apostaderos de muda desde diciembre hasta marzo (muy poco frecuentes en esta última estación). Los lobos marinos de un pelo son infrecuentes detectándoselos solamente nadando frente a la costa o en ocasionales salidas a la playa. Se han visto ocasionalmente orcas de paso frente a la costa (sin cuantificar) y delfines (sin identificar y/o cuantificar).

Paleontología y Antropología

Existe un afloramiento de sedimentos marinos correspondientes a la formación Puerto Madryn (Mar Entrerriense) a lo largo de la costa sobre acantilados de baja y mediana altura. En dichos afloramientos hay elementos fósiles compuestos principalmente por invertebrados marinos (bivalvos; ostras y almejas, crustáceos, equinodermos y corales). Aunque se han detectado algunos elementos provenientes de las culturas tehuelches que habitaron la zona, su frecuencia de aparición es muy baja. 

Historia

Este campo tiene una historia especial ya que entre los años 1918 y 1960 se explotaron los apostaderos de Lobos marinos (Otaria flavescens) que se encontraban en sus costas. Existen todavía vestigios de lo que fue la factoría de lobos, que estuvo funcionando oficialmente hasta 1961. Hay restos de las calderas utilizadas para la producción de aceites a partir de grasa de pella y una construcción en ruinas de la casa de los loberos. Sobre la costa norte queda restos de la matanza que se perciben por la presencia de huesos de los animales sacrificados esparcidos sobre el canto rodado (osario) 

Aspectos Socioeconómicos

A partir de la globalización de los mercados de la lana, Península Valdés no quedó aislada de esta situación y los bajos precios sumados a los procesos de desertificación han causado graves problemas económicos a los pobladores rurales de la región. Así, la tendencia hacia un decrecimiento sostenido de los precios de la lana y las variables en los precios de la carne, no permiten un desarrollo sostenido de los campos que se basan únicamente en la explotación pecuaria. Por esta razón, muchos están buscando alternativas válidas que le permitan el desarrollo económico de los mismos y por sobre todo contar con la posibilidad de retener sus propiedades.

Actualmente, el campo es utilizado únicamente para la cría de ganado ovino. La infraestructura de la estancia se compone de un casco, con  galpón de esquila y sus corrales, una casa donde eventualmente se alojan los dueños del campo y la casa del encargado con su familia. El encargado  con su familia son las únicas personas que viven en forma permanente en el campo.

La hacienda está compuesta por ovinos de la raza Merino australiano con cuadros con madres y crías, carneros reproductores y capones, todos ellos dedicados a producción de lana principalmente y carne en forma secundaria. Dependiendo de las condiciones climáticas la carga del campo ronda en los 3000 animales en total. Hay algunos animales de granja para consumo casero, una veintena caballos y varias vacas para la producción de leche para los encargados.

 San Lorenzo no es un caso aislado ya que comparte la misma realidad que sus pares de la Península Valdés. El problema trasciende a la realidad económica de los propietarios ya que la gente que vive en forma permanente allí es beneficiada en forma proporcional a lo producido por el campo. Por esta razón y teniendo en cuenta el atractivo natural de su gea, fauna, flora e historia, creemos que uso sustentable de los recursos más relevantes para el turismo podría ser un beneficio no solo a las partes propietarias sino a todos aquellos asociados al manejo de este campo en particular

A partir de la globalización de los mercados de la lana, Península Valdés no quedó aislada de esta situación y los bajos precios sumados a los procesos de desertificación han causado graves problemas económicos a los pobladores rurales de la región. Así, la tendencia hacia un decrecimiento sostenido de los precios de la lana y las variables en los precios de la carne, no permiten un desarrollo sostenido de los campos que se basan únicamente en la explotación pecuaria. Por esta razón, muchos están buscando alternativas válidas que le permitan el desarrollo económico de los mismos y por sobre todo contar con la posibilidad de retener sus propiedades.

 Actualmente, el campo es utilizado únicamente para la cría de ganado ovino. La infraestructura de la estancia se compone de un casco, con  galpón de esquila y sus corrales, una casa donde eventualmente se alojan los dueños del campo y la casa del encargado con su familia. El encargado  con su familia son las únicas personas que viven en forma permanente en el campo.

La hacienda está compuesta por ovinos de la raza Merino australiano con cuadros con madres y crías, carneros reproductores y capones, todos ellos dedicados a producción de lana principalmente y carne en forma secundaria. Dependiendo de las condiciones climáticas la carga del campo ronda en los 3000 animales en total. Hay algunos animales de granja para consumo casero, una veintena caballos y varias vacas para la producción de leche para los encargados.

 San Lorenzo no es un caso aislado ya que comparte la misma realidad que sus pares de la Península Valdés. El problema trasciende a la realidad económica de los propietarios ya que la gente que vive en forma permanente allí es beneficiada en forma proporcional a lo producido por el campo. Por esta razón y teniendo en cuenta el atractivo natural de su gea, fauna, flora e historia, creemos que uso sustentable de los recursos más relevantes para el turismo podría ser un beneficio no solo a las partes propietarias sino a todos aquellos asociados al manejo de este campo en particular

 

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